Una grave denuncia sacudió la convivencia en un barrio cerrado ubicado sobre calle Constitución al 1900, en Tafí Viejo. Lo que comenzó como una dificultad económica para afrontar las expensas derivó rápidamente en una situación alarmante: acusaciones de hostigamiento, presiones directas y señalamiento público hacia quienes registran deudas, dejando al descubierto una trama de poder desigual dentro de la comunidad.
La problemática expone cómo un reducido grupo parece concentrar las decisiones y marcar el rumbo del lugar, sometiendo a un trato denigrante a quienes atraviesan crisis financieras o desempleo. Quienes visibilizan la situación advierten que no se trata de un caso aislado: muchos residentes estarían viviendo escenarios similares, pero eligen guardar silencio por temor a represalias, vergüenza social o el desgaste de enfrentar a vecinos influyentes.
El planteo marca un límite claro: mientras que el cobro y la regularización de pagos son legítimos si van por los canales legales y formales, apelar a la humillación, el escrache o la exclusión vulnera la dignidad de las personas. El reclamo busca romper el cerco del miedo, frenar los abusos de autoridad interna y abrir un debate urgente sobre la convivencia, exigiendo respeto, transparencia y garantías básicas para que nadie sea tratado como un ciudadano de segunda.
🗣️ EL TESTIMONIO DE LOS VECINOSUna de las familias damnificadas expresó con crudeza la desprotección que se vive:
👉 “Tampoco existen los controles de las entidades que permiten la apertura de estos barrios sin ningún tipo de supervisión, y después quienes van a comprar ahí padecen estas situaciones, desde la acefalía total hasta el desamparo en emprendimientos inmobiliarios de estas características.” 📋🏚️
